La alianza de IU y Podemos no rompe el bloqueo
Al borde de la
convocatoria de unas nuevas elecciones, el futuro político del país
se presenta incierto. Los españoles empiezan a tomar posición alineándose con
pequeñas variaciones que podrían acabar siendo decisivas pero que, de momento,
muestran un panorama similar al de los pasados comicios. El último movimiento
que apunta la coalición Podemos-IU
ofrece pocas perspectivas. Quedaría a 1,5 puntos y 20 escaños del PSOE
que, pese a sus vaivenes internos, resiste, instalado en la cota del 20-D.
Según los datos de la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, de ser mañana la cita, los cambios más trascendentes
se registrarían en los partidos emergentes -de largo los más volátiles-,
beneficiando a Ciudadanos
y penalizando a Podemos, en tanto que las dos formaciones históricas, PP y
PSOE, apenas se moverían de las casillas de partida.
Los populares seguirían siendo la
fuerza más votada (29,5%), seguidos a algo más de siete puntos por los
socialistas (22,2%). Podemos (18,6%) no lograría el sorpasso y repetiría como tercera fuerza tanto si se presenta únicamente con sus
confluencias como si traba una alianza con Izquierda Unida. Y Ciudadanos
progresaría respecto al 20-D pero no llegaría al 15% de los sufragios.
En definitiva, nuevo sudoku,
apenas con algún cuadrante resuelto. La recomposición de
la izquierda, vía fusión, absorción, coalición o confluencia entre
Podemos e IU modificaría poco el panorama. Por ahora, no implicaría el sorpasso de Podemos
sobre el PSOE.
De acuerdo con los datos de la
encuesta, la formación de Pablo Iglesias aglutinaría
el 18,6% de los votos, 3,6 puntos por debajo de la de Pedro Sánchez y dos puntos menos
de los que obtuvo en las elecciones del 20-D. Así, su cuenta de escaños -se
incluye la suma con Compromís,
para comparar con los resultados obtenidos en diciembre-, ascendería a 58; es
decir, 11 menos que los logrados hace cuatro meses.
Por su parte Izquierda Unida, que
el 20-D, pese a su millón de votos, sólo consiguió
dos diputados, podría ahora triplicar hasta los seis. Su porcentaje
de sufragios subiría menos de un punto respecto a los últimos comicios lo que
viene a demostrar que el partido de izquierda clásica se quedó en algunas
provincias a sólo unos milímetros de conseguir representante.
En el sondeo, se ha incluido un
apartado en el que se calcula el rédito que podría reportar la alianza
electoral Podemos-IU que estos días sondean ambas fuerzas. Y la conclusión es
que el resultado no se correspondería con la suma de lo que alcanzarían por
separado los dos partidos: sería algo mayor en escaños, pero inferior en
porcentaje de votos.
Presentándose juntos a las
elecciones, conseguirían un 21,5% de las papeletas -un punto y medio menos que
el PSOE- y 70 escaños, es decir, sólo uno más que los que obtuvo Podemos junto
con sus confluencias el 20-D. La distancia en diputados respecto a los
socialistas seguiría siendo de 20.
Si Podemos e IU optan por seguir
presentándose por separado, la primera obtendría 58 diputados y la segunda
seis, de manera que un emparejamiento postelectoral que no supusiera fusión de
siglas se quedaría en 64 escaños, pero representaría en total al 23% de los
votantes.
Pablo Iglesias y Alberto Garzón,
el pasado febrero en el Congreso. | BERNARDO DÍAZ
Los cálculos de Podemos e IU
Estos cálculos son los que centran
hoy la atención de ambos partidos, especialmente de IU que se debate entre las
previsiones ascendentes que en solitario le presentan las encuestas y la
posibilidad de formar parte de un grupo parlamentario potente, capaz de mirar
cara a cara al PSOE, pero en el que sus siglas acabarían diluyéndose.
Para Podemos, por el contrario, la
alianza con IU sería positiva porque le permitiría sortear la importante caída
que hoy por hoy predicen los sondeos. Eso sí, como mínimo le obligaría a
relegar de los primeros puestos de las listas a alguno de sus nombres conocidos
para dar visibilidad al nuevo socio.
La mayoría absoluta, siempre a
través de pactos, se presenta otra vez más que difícil. El tándem mejor
situado, si dejamos de lado la gran coalición PP-PSOE -que para fraguarse
necesitaría probablemente de un cambio de liderazgo en ambos partidos-, sería
el de PP y C's. Esta pareja sumaría, de acuerdo con el sondeo, 171 escaños (126
del PP y 45 de C's), a falta de cinco, que serían muy caros, para formar
gobierno.
Del lado contrario, la única
posibilidad pasa de nuevo por la amalgama de fuerzas, ya que en estos cuatro
meses que han transcurrido desde el 20-D se ha constatado la incompatibilidad
del trío formado por PSOE, C's y Podemos. Sin embargo, no bastaría con la
adición de partidos de izquierda y sería necesario dar entrada al nacionalismo
en todos sus matices.
La pareja PSOE-Podemos sumaría 149
diputados (91 de los socialistas y 58 de Podemos), a 27 de la mayoría absoluta.
Atrayendo a IU, la fuerza que proporcionalmente más rédito sacaría a las nuevas
elecciones, se quedaría en 155, de manera que requeriría aún de los diputados
independentistas catalanes -ERC y
DL- e incluso de los nacionalistas vascos del PNV,
para llegar a la cota que abre las puertas de La Moncloa: 176 votos.
La gobernabilidad así vuelve a
presentarse complicada. De nuevo serán necesarios pactos cuya negociación
nacerá lastrada por los agravios que se han infligido unos y otros desde el
pasado 20-D.
Frío saludo de Mariano Rajoy y
Pedro Sánchez en el Premio Cervantes. | EFE
Un alianza quimérica
Una entente cordial entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy suena a
quimera. Para que el PSOE y el PP pudieran entenderse en algo más que los
asuntos de Estado clásicos -terrorismo, soberanía nacional y, de vez en cuando,
política exterior- ambas formaciones se verían obligadas a una profunda
revisión de sus cúpulas, líderes incluidos. Un acuerdo de estas características
entre las dos fuerzas que han protagonizado el bipartidismo implicaría para
ambas una auténtica convulsión interna.
La revisión de estructuras y
nombres será una exigencia que muy probablemente se le plantee también al PP si
la pareja con la que puede bailar es Ciudadanos.
El partido de Albert Rivera ha dejado
muy claro en los últimos meses que el principal
obstáculo que ve a un entendimiento con el PP se llama Rajoy. Para
la formación naranja, que gusta de enarbolar la bandera contra la corrupción,
el líder de los populares no puede ser la persona que encabece un Gobierno y un
proyecto de regeneración para España.
PSOE y Podemos también tendrían
que superar muchas dificultades para caminar juntos. La primera y más
importante es la profunda reticencia que buena parte del socialismo muestra
hacia la formación morada, acrecentada por la actitud exigente que desde el
primer momento exhibió Pablo Iglesias para sentarse a negociar. Los escarceos
entre ambos partidos se han saldado finalmente con acusaciones de traición.
Por último, la reedición de la
sociedad PSOE-C's ofrece pocas perspectivas. El pacto que alcanzaron
decae con la convocatoria de nuevas elecciones y, además, tanto Rivera como
Sánchez ya han constatado que su acuerdo no puede saltar barreras ni por la
izquierda ni por la derecha.
Fuente: El Mundo