Cs y Podemos apoyan al PSOE y aprueban la ordenanza de Movilidad
PP y Vox volvieron a criticar las calles a 30 km/hora y las áreas de tráfico restringido y creen que la norma «generará caos» / Temiño aseguró que ha sido un texto «consensuado y muy participativo»
La ordenanza de Movilidad es ya una
realidad. Al menos a nivel administrativo, después de que los grupos
municipales de Ciudadanos y Podemos junto al equipo de Gobierno votaran
ayer a favor de su aprobación definitiva en el Pleno municipal. La
norma, que recibió los votos en contra de PP y Vox, sale adelante tras
meses de reuniones, de idas y venidas, de ‘dimes y diretes’ y con 446
alegaciones de las 675 presentadas, estimadas e incorporadas en el
texto.
Precisamente el concejal de Movilidad,
Josué Temiño, apuntaba que la puesta en marcha de esta ordenanza, que
«ha sido consesuada y muy participativa, sienta las bases de una
movilidad más amable, sostenible y segura en la capital burgalesa» ya
que «coloca al peatón como protagonista, pero también hace una apuesta
decidida por el transporte público y los desplazamientos en bicicleta».
Es especialmente en estos puntos donde
se ha producido el entendimiento del equipo de Gobierno con las
formaciones de Podemos y Ciudadanos y es que, aunque ambos partidos han
manifestado en más de una ocasión- también ayer en el Pleno- que hay
cuestiones en las que el consenso no es total, entienden que «su
aprobación es una gran noticia para la ciudad», tal y como apuntó la
portavoz de Podemos, Margarita Arroyo.
La concejal se mostró especialmente
satisfecha porque «ha sido una ordenanza en la que ha participado todo
el que ha querido». Eso sí, la edil advirtió de la importancia de
mantenerse atentos porque «los retos en movilidad cambian constantemente
y la ordenanza debe ser un documento abierto, flexible y vivo».
En esta misma línea se manifestó el
concejal de Ciudadanos, Julio Rodríguez- Vigil, quien recordó que uno de
los requisitos de la formación naranja para dar su apoyo a la ordenanza
es «el compromiso de revisar el funcionamiento de la norma un año
después de su puesta en marcha». Durante su turno de palabra, el
concejal de Ciudadanos fue especialmente crítico con el grupo municipal
del PP al que acusó de querer bloquear la puesta en marcha de la
ordenanza a pesar de que la base del documento es de su propia cosecha y
de querer «sembrar el pánico en la ciudad» cuando «la realidad es que
la ordenanza se aplicará de forma progresiva».
El concejal aseveró que «los burgaleses
llevan años reclamando una ordenanza de Movilidad para acabar con el
caos» y al igual que Arroyo ensalzó el nivel de participación en torno
al documento, al tiempo que apuntaba que será necesario seguir
trabajando en cuestiones como «una ampliación del carril bici en la
ciudad».
En el otro lado del a balanza se
situaron los grupos municipales de Partido Popular y Vox. El concejal
del PP, Jorge Berzosa, aseguraba que la norma aprobada «será un borrón y
un caos que pagarán los burgaleses». Criticó a la formación naranja
«sus continuos vaivenes con este asunto» y al equipo de Gobierno que no
haya partidas en el presupuesto de 2020 destinadas a poner en marcha la
ordenanza. «Es tal la improvisación del equipo de Gobierno con esta
norma que a pesar de considerarla algo prioritario, se acoge a los
remanentes de Tesorería para ponerla en funcionamiento», apuntó el
concejal, quien acusó a los socialistas de «preocuparse de la
sostenibilidad solo de boquilla».
Uno de los apartados más criticados por
la formación popular es la referida a la implantación de los 30 km por
hora en las calles de un solo carril y de un carril por sentido. «Va ser
un problema», aseguró Berzosa, quien señaló además que «esta medida
supondrá también un mayor retraso en los autobuses». También el grupo
municipal de Vox mostró su máxima preocupación en estas dos cuestiones.
«Es irresponsable reducir la velocidad de calles como el Bulevar a 30 km
por hora», apuntó el concejal de Vox, Fernando Martínez Acitores, quien
además achacó a los socialistas que «hay una gran deficiencia en
labores informativas y policiales previstas para la puesta en marcha de
la ordenanza y eso supondrá caos a corto plazo».
En este sentido, Vigil señalaba que
reducir la velocidad de determinadas vías a 30 km por hora «salva vidas»
y es que «según recogen diversos estudios en un atropello a esa
velocidad, una persona tiene posibilidades de salvar la vida, algo que a
50 km/h no sucede». Además apuntó a tenor de un posible retraso en la
llegada de los autobuses que «la mayoría de estos vehículos circulan por
vías que no verán reducida su velocidad».
Otro de los puntos más discutidos de la
ordenanza es la creación de 35 áreas de tráfico restringido en el centro
histórico por las que circularán vehículos que desarrollen labores de
carga y descarga residentes y vehículos de emergencias y
seguridad; bicicletas; peatones y vehículos de movilidad personal de
baja potencia. Estas áreas contarán con un regulación propia y
condicionada. En este sentido, mientras que Berzosa señalaba que «estas
áreas lo que hacen es acabar con los espacios peatonales», el concejal
de Movilidad recordaba que estas zonas «ya existían en la ordenanza que
creó el PP» y el texto actual «lo que intenta es regularlas».
Temiño aprovechó la sesión plenaria para
poner en valor la colaboración de Ciudadanos, de quien aseguró que «ha
sido un socio en un trabajo codo con codo» y lamentó las «nulas
aportaciones» que el PP ha realizado al texto. «Podemos y Ciudadanos se
interesaron en aportar propuestas y el PP no ha querido saber nada».
Fuente: Correo de Burgos