lunes, 24 de junio de 2013

EL MAPA DE AUTOBUSES NO TE DEJA INDIFERENTE

Con el mapa en vilo

H. Jiménez / Burgos - lunes, 24 de junio de 2013
Los usuarios habituales del autobús urbano esperan los cambios anunciados en la red con una mezcla de temor y desinformación. Dependiendo de su ruta y uso habitual, saldrán beneficiados o perjudicados
Los cambios que se avecinan en la red de autobuses urbanos de la capital mantienen en vilo a sus miles de usuarios. Tanto los que viajan en él a diario como los esporádicos se preguntan, en público y en privado, cómo les afectará el nuevo mapa que Diario de Burgos avanzó hace un mes, al que se han incorporado algunos cambios como informábamos ayer y que previsiblemente entrará en vigor a la vuelta del verano.
Hay a quien le beneficia y a quien le perjudica. Para quien los cambios serán una buena noticia y para quienes serán una gran faena porque le descuadrarán sus habituales planes para ir a estudiar o trabajar. El Ayuntamiento insiste en que busca un cambio de modelo, «con filosofía de Metro» según dijo el propio alcalde, consistente en que habrá que caminar más hasta la parada para luego viajar más rápido, con mejores frecuencias y tiempos de recorrido. hasta nuestro destino.
Pero de momento lo que hay es mucha confusión. Y mucha gente pendiente. Cuatro vecinos habituales del transporte público ejemplifican el debate con sus testimonios.

Elvira, Estudiante
Ruta habitual: Barriada Inmaculada-Polígono docente

«En mi línea van llenos hasta los buses de refuerzo y la quitan»

Elvira es una de las usuarias más fieles. A sus 18 años (acaba de terminar la Selectividad) lleva 15 cogiendo de lunes a viernes el número 19. Primero para ir al colegio Virgen de la Rosa y luego al instituto Diego Porcelos, esta línea la transportaba desde su barrio (La Inmaculada) hasta su lugar de estudio.
«Todas las mañanas lo cojo a las 8,05 y me deja en el instituto sobre las 8,20», comenta hablando todavía en presente.  A partir del año que viene, sin embargo, no sabe lo que pasará. Precisamente este entorno, el de la Barriada Inmaculada, junto con Coprasa, el G2 y Juan XXIII, es posiblemente la zona de la ciudad en la que las distancias entre líneas son más evidentes según el borrador del nuevo plano dado a conocer por este periódico hace unas semanas. Consciente de ello, Movilidad ya ha abierto la puerta a un cambio para que ese entorno no quede desatendido, y así lo ha plasmado en el nuevo borrador recién conocido.
«Si al final me decido por hacer una ingeniería en la Politécnica,  tendría que andar bastante hasta Conde Lucanor o hasta la calle Vitoria y bajarme por el Puerta de Burgos, o si no hacer trasbordo», explica demostrando un notable conocimiento del mapa actual y de la propuesta publicada. La solución, de lo contrario, será caminar unos 30 minutos desde su casa al polígono docente, algo que con buen tiempo puede ser agradable pero que con viento y frío se hace muy pesado.
Elvira no entiende por qué suprimen el paso por los institutos y el campus del Vena, cuando eran un servicio muy demandado. «Normalmente a las 8 de la mañana viene el autobús articulado de siempre, lleno, más un refuerzo. Y algunos días ni siquiera nos hemos podido subir en el segundo», apunta refiriéndose también a su hermana pequeña, que el próximo año seguirá seguro en el instituto. Los estudiantes son seguramente el colectivo que más usa esa línea por las mañanas, pero también hay trabajadores que se desplazan al centro o personas mayores hacia el ambulatorio de Las Torres. Y todos ellos temen que a partir del verano tengan que buscarse la vida de otra manera para desplazarse.

Luis, trabajador
Ruta habitual: Fuentecillas-Centro

«Por lo que conozco hasta ahora, el cambio nos beneficia»

Mucho mejor lo tendrá la familia compuesta por Luis, Dolores y los pequeños Rodrigo y Aitana. Ellos viven en Fuentecillas y utilizan la actual línea 15, que los lleva hasta la Plaza del Cid. En el nuevo mapa será sustituida por la 7 sin apenas modificaciones de recorrido por el barrio de la zona oeste, pero además se prolongará hasta el nuevo hospital y su actual frecuencia que es de 20 o 40 minutos dependiendo del momento del día quedará reducida a solo 15.
Dolores coge el autobús todos los días y Luis cuando su turno de trabajo se lo permite para llevar a Rodrigo al colegio por las mañanas. Se montan a las 8,40 y les deja a las 9 menos cinco en el centro de la ciudad.
A partir de septiembre, si los cambios se confirman, podrán dormir 5 minutos más por la mañana porque tendrán más frecuencias. «Por lo que hemos visto, a nosotros los cambios incluso nos benefician, porque además nos vendrá bien para ir a la zona de Plaza de España, a donde ahora no llegaba nuestro autobús, o a casa de los abuelos en  la Avenida de Cantabria», confiesa Luis. O incluso hasta el entorno de Villímar.
Esta familia es uno de los ejemplos de que la implantación de mejores frecuencias y la prolongación de algunas líneas generará beneficios (no todo iban a ser malas noticias) para miles de usuarios.

Abilia, jubilada
Ruta habitual: De San Pedro de la Fuente a Gamonal u hospital

«Que lo dejen como está, que así está bien»

Abilia Porres está indignada. Esta mujer de 78 años, vecina de Calleja y Zurita (a las puertas de San Pedro y San Felices), es viajera habitual de los autobuses número 2 y 45 que coge en la parada situada frente al centro cívico de San Agustín.
«Pues los uso para ir a ver a las amistades a Gamonal, para ir a por la lotería, al hospital...», explica sin perder la sonrisa y sin dejar de charlar con quienes en ese momento comparte la parada, a  las que llama «las compañeras». Se sabe de memoria las horas de paso de los vehículos (uno a las horas en punto y a las y media, y el otro a las cuarto y menos cuarto), y ha oído que su barrio se queda sin conexión con el HUBU (y en efecto así era en la primera versión del nuevo mapa, aunque luego lo han corregido) y que quitan varias líneas y muchas paradas.
«Yo no entiendo a qué viene esto. Que lo dejen como está, que está bien», proclama resumiendo el sentir de muchos ciudadanos a los que los cambios les generan recelos. «Y sobre todo lo que es necesario es que pongan una parada al pie del hospital, porque donde está ahora al lado del Talamillo está fatal, es una vergüenza para la gente mayor o que anda mal», insiste.
Abilia tiene reproches para el Ayuntamiento «por estar pensando en gastarse dinero en un bulevar en la calle Vitoria cuando no tiene ni para mantener las guarderías», pero también para sus vecinos. «Aquí todo el mundo protesta pero luego vamos muy pocos a las reuniones o a las manifestaciones. Como ya pasó en su día con el soterramiento y miren ahora el bulevar ese», lamenta. Derrochando vitalidad, nos deja porque ha quedado con una amiga, viene de un cumpleaños y por la tarde tiene otro evento. Y siempre moviéndose en bus.

Isabel, trabajadora
Ruta habitual: De Río Vena a Fuentecillas

«A mi no me importa andar más, pero a la gente mayor...»

Todas las tardes de lunes a jueves a eso de las 15,30 Isabel coge el autobús en las traseras de la Comisaría de Policía Nacional para ir a su trabajo en Fuentecillas. En 20 minutos se planta en su destino, con un margen de unos minutos para llegar a la academia de inglés donde da clase. A la vuelta, a eso de las 8, muchas veces hace trasbordo o se da un paseo hasta el Cid. Lo que no sabe es cómo lo hará el curso que viene.
Su barrio, el de río Vena, era uno de los más perjudicados en la propuesta inicial aunque con los últimos cambios introducidos tras las protestas vecinales parece que la calle Juan de Padilla (donde coinciden viajeros del centro de salud de Comuneros, del centro de mayores, de la Comisaría y de la Delegación de la Junta) mantendrá al menos una línea, precisamente la que lleva hasta Fuentecillas pasando por el centro.
Preocupada por el futuro de su movilidad urbana, Isabel asistió hace unos días a la asamblea convocada por las asociaciones y está convencida de que la transformación del mapa de transporte es una excusa para recortar. «A mi no me importa andar más hasta una parada, pero que piensen en la gente mayor, que para ellos está mucho más complicado.
Fuente: Diario de Burgos